“La prospectiva es una reflexión para iluminar la acción presente con la luz de los futuros posibles”. Michel Godet (1993)
El interés por el futuro, por conocer lo que sucederá, ha existido siempre, al menos desde que la especie humana puebla la tierra. En un plano más acotado, el futuro como objeto de estudio, no tanto enfocado a la predicción sino a la exploración de alternativas de futuro, comenzó a vislumbrarse en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, se desarrolló en los años setenta y experimentó un fuerte impulso en los años noventa. La exploración de alternativas posibles o incluso probables se basaba en preguntarse que sucedería si cambiase alguna condición actual; es decir, a partir de unas asunciones determinadas, normalmente la situación presente, qué trayectorias podrían desencadenarse al cambiar una o varias de las condiciones que configuran el presente. Esta reflexión se hizo relevante al observar un proceso de cambio complejo que se aceleró en el último cuarto del siglo pasado, que sigue abierto, y que genera mucha incertidumbre en las instituciones básicas sociales, políticas y económicas.
Incertidumbre y complejidad
Cuanto mayor sea el grado de incertidumbre tanto mayor será la complejidad de la situación a resolver. En situaciones simples, es decir aquellas que se caracterizan por la certeza de lo que ocurrirá, bastará con prever suficientemente las variables controladas para acertar en la estrategia a seguir. Si los eventos probablemente ocurrirán con regularidad, entonces nos podemos aproximar al conocimiento de las características del futuro con hipótesis estocásticas. Cuando conocemos la ocurrencia de eventos pero no la secuencia en la que van a ocurrir, deberemos identificar la gama de posibles resultados. Por fin, si la situación está absolutamente desestructurada por la altísima incertidumbre existente, tendremos que elaborar esquemas de actuación mucho más desarrollados basados en el principio de “Que pasaría si … sucede tal evento, o tales eventos …”; en estos casos se requiere creatividad, innovación y preparación para las sorpresas.
Proyectar el futuro, a medio plazo al menos, es un ejercicio de inteligencia para las personas y para los pueblos, sean homogéneos o plurales. Conviene pensar el presente y planear creativamente el futuro, y para eso repasar nuestros recursos actuales y previsibles, en materia de ciencia, economía, derecho , política, ciudadanía, ética. Repasar todo aquello que pueda oficiar de capital.
El futuro está abierto
El futuro no está totalmente predeterminado sino que, dentro de los límites de lo posible, el futuro está abierto. Lo que suceda dependerá de muchas cosas, incluso de lo que nosotros mismos hayamos escogido hacer. Desde este punto de vista el futuro es un conjunto de diferentes posibilidades, contingencias, entre la certeza y la incertidumbre, limitaciones y oportunidades, unas más probables que otras.
El futuro lo construimos nosotros
Posiblemente el futuro tendrá elementos que no los podamos dominar pero habrá otros que sean controlables a través de nuestras decisiones y nuestros actos.
La OCDE define la prospectiva como “ conjunto de tentativas sistémicas para observar a largo plazo el futuro de la ciencia, la tecnología, la economía y la sociedad con el propósito de identificar tecnologías emergentes que probablemente produzcan los mayores beneficios económicos y/o sociales”
Así pues, para nosotros, la prospectiva podría definirse como un campo de investigación transdisciplinar, con visión global, sistémica y abierta que explica los posibles futuros ( futuribles), no sólo por los datos del pasado sino fundamentalmente teniendo en cuenta las evoluciones futuras de las variables( cuantitativas y sobre todo aquellas de interpretación cualitativa) así como los comportamientos de los actores implicados, de manera que reduce la incertidumbre, ilumina la acción presente y aporta mecanismos que conducen al futuro aceptable, conveniente o deseado.
Por consiguiente, la prospectiva es uno de los instrumentos que puede reportar mayores beneficios a la sociedad. Su campo de acción se extiende a prácticamente cualquier ámbito de la actividad humana (ecomomía, derecho, empresa, política, ciencia, tecnología, expresión artística, corrientes culturales y de pensamiento, urbanismo, movimientos migratorios, etc.), puesto que respecto de cualquier situación cabe plantearse su proyección futura.
La AVAP está al servicio de la prospectiva de la Comunitat Valenciana. Cualquier institución pública o privada de nuestra Comunitat puede contar con el apoyo y asesoramiento de la AVAP a la hora de desarrollar estudios de prospectiva. También, en el ámbito de sus competencias, la AVAP realiza sus propios estudios e informes de prospectiva.